Me parece bonito pensar que en el maravilloso puzle del universo nada es casual. Los hechos suceden como una danza de piezas que se entrelazan para crear distintas situaciones y oportunidades.
En cada encuentro se escribe una historia, que puede ser de amor, de amistad o simplemente de aprendizaje, y cada una de estas historias conforman una pieza del rompecabezas que es el tiempo.
Es interesante observar cómo los aprendizajes más profundos que tenemos en la vida nos vienen dados a través de las experiencias que vivimos.
A medida que enfrentamos situaciones nuevas y desafiantes, tenemos la oportunidad de aprender sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. Aprendemos a través de nuestros éxitos y fracasos, y estos aprendizajes nos ayudan a ser más sabios y a estar mejor preparados para enfrentar situaciones similares en el futuro.
También desarrollamos nuestra confianza, nuestra resiliencia y nuestra autoestima. Esto nos permite tomar decisiones valientes, ser más independientes y tener una mayor capacidad para enfrentar los desafíos de la vida.
Para mi esta asignatura ha conformado una pieza fundamental y determinante en mi crecimiento personal.
He aprendido a escuchar a mi instinto y a confiar en mis capacidades. He aprendido que todo fluye si existe un proyecto cargado de emoción y significado. He aprendido que existen diversas formas de aprender y que no todo es tan serio e importante como parece.
Vivimos engañados, pensando que la vida se compone de las mismas actividades rutinarias a las que vendimos nuestra libertad y nos atamos hace mucho tiempo. Esta asignatura me ha abierto los ojos, a lo que de verdad importa, a lo que es real, a todo aquello inexplicable con palabras pero entendido a través de la creación, que queda suspendido en el interminable éter de la vida.




